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jueves, febrero 9, 2023

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Preocupación por los costos y falta de uva en la presente cosecha

HELADAS TARDÍAS, SEQUÍA, GRANIZO SON UN COMBO EN LA COSECHA 2023.

HAY PREOCUPACIÓN REAL EN EL SECTOR

El presidente del INV confesó que ya hay mucho revuelo entre los productores y expectativa por los precios: «Va a ser significativa la estimación. Como también lo será el acuerdo Mendoza- San Juan. Venimos de la segunda cosecha más baja de la historia y ahora con una helada encima».

Productores esperaban una buena cosecha para este año pero los fenómenos meteorológicos tenían otro destino en sus planes. Las heladas tardías, la sequía y el granizo dejaron su huella en los cultivos de vid que están entrando en dos meses de complejidad sanitaria. El precio de la uva estará marcado este 2023 no solo por el impacto de la naturaleza sino también de la inflación y la crisis económica que afecta el bolsillo del que compra.

«Será una cosecha diferente», catologó Martín Hinojosa, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Compleja, difícil son otros de los adjetivos que se oyen por parte de empresarios que ya empezaron a levantar la uva.

Faltan un par de semanas para que se defina el precio de la uva para la temporada pero la expectativa y las especulaciones ya están generando mucho revuelo en Mendoza.

Hay quienes estiman que el precio de la cosecha tendría que estar cuatro veces más alto que el del año pasado; pero todos los actores saben que aquella proyección no es más que un sueño de algunos productores y que será el mercado el que acabe por marcar la tendencia.

CUAL SERA EL PRECIO

Hinojosa advirtió que a las heladas tardías y a la caída de granizo hay que sumarle que podría haber un corrimiento de los racimos y eso a la larga genera que la báscula indique menos peso.

«Entonces -dijo- va a ser una estimación compleja la de este año».

El presidente del INV confesó que ya hay mucho revuelo entre los productores y expectativa por los precios: «Va a ser significativa la estimación. Como también lo será el acuerdo Mendoza- San Juan. Venimos de la segunda cosecha más baja de la historia y ahora con una helada encima».

«Será una cosecha diferente»,

Fabián Ruggeri, quien se estrena esta temporada como presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI) en reemplazo del histórico Eduardo Sancho, coincide con Hinojosa en el pronóstico: «Creemos que estamos en una cosecha semejante a la del 2016, que fue una de las más bajas de la historia» y totalizó un poco más de 17 millones de quintales de uva.

Según los cálculos de Acovi, que números más números menos rondan las estimaciones del Gobierno provincial, habrá una merma del 30% comparando la cosecha 2023 con la del año pasado.

A estos números llegaron después de un relevamiento que hizo la entidad en los cuatro oasis productivos con el trabajo de 20 ingenieros agrónomos que dio como resultado que en el Sur se han afectado entre el 70%y el 80% de los cultivos de vid; que en el Valle de Uco y en la zona Este los daños no bajan del 35%; y que en la zona Norte está afectada un 20% de la producción.

Sergio Moralejo, secretario de Agricultura y Ganadería, la cantidad de hectáreas de vid que sufrieron pérdidas totales en los últimos tres meses (heladas y granizo) podría superar las 30.000.

Esta semana se tendrán más datos oficiales, una vez que culmine el plazo que los productores mendocinos tienen para efectuar las denuncias en la Dirección de Contingencias Climáticas, luego de la última caída de granizo. «Hay que tener en cuenta que el 50% de la vitivinicultura está en el triángulo que fue afectado en el Este. Fue muchísimo el daño y en un período muy corto de tiempo», dijo Moralejo.

Sin embargo, a pesar de la escasez, para la COVIAR -entidad que comanda hasta marzo el mendocino José Zuccardi- no faltará uva ni por tanto vino ni para el mercado interno ni para el mercado externo.

«A pesar de la mala cosecha, hay un buen stock», coincidió el productor y miembro de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán Diego Stortini.

El desafío entonces pasará por la determinación del precio de la uva.

Si falta fruta, su precio sube. Esta lógica de la oferta y la demanda encuentra un cachetazo en la realidad que marca el mercado, donde hoy por hoy manda el bolsillo el consumidor.

Mendoza. La crisis hídrica golpea muy fuerte

«El valor de la uva tiende a subir pero sería difícil trasladar esa suba a las góndolas», reconoce Ruggeri al hablar del precio de la cosecha 2023 que aún no se anima a arriesgar.

«Los que mandan son el mercado y la situación macro. No se puede poner el precio del litro de vino a uno que el consumidor no pueda pagar«, explica sobre la dificultad con la que se encuentran los empresarios en este contexto de escasez de uva pero también de capacidad de compra de los consumidores.

Diez días atrás, Zuccardi se expresaba en igual sentido ante la colega Belén Fernández de El Cronista: «Las heladas tardías plantean una escasez en algunos tipos de vinos y esto se deriva en un ajuste en los precios de las uvas«.

«Eso tendrá un efecto depresivo del mercado porque, hoy, el poder adquisitivo está muy ajustado», definía el presidente de la Coviar.

Pero de cuánto será el ajuste… Productores entienden que la suba real debería ser del 400% pero reconocen que ese número es imposible de llevar a la práctica. «Hoy se habla de cualquier precio», dice Stortini y agrega: «Si hoy se tuviera que definir, debería multiplicarse por cuatro el del año pasado por lo que el kilo de uva de calidad tendría que estar en $400».

«Pero en la formación de precio, con el dólar retrasado como está, ése podría ser un máximo. El equilibrio podría estar entre el piso del dólar oficial y el máximo del dólar blue«, opinó el expresidente de la Cámara del Valle de Uco.

En ese camino ya plantaron bandera seis asociaciones de viñateros y productores de San Juan y Mendoza que pidieron mediante un comunicado que el kilo de uva esta temporada esté entre $110 y $280.

Tras el encuentro que se dio en Junín y al que por Mendoza asistieron la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza, Asociación de Viñateros y la Mesa de Enlace de Productores Agrícolas de Mendoza, exhortaron «a los bodegueros a pagarnos precios justos por la uva».

Los productores pidieron $115 por las uvas comunes, entre las que se encuentran las variedades criollas y mezclas; entre $260 a $280 por las uvas blancas tipo A y entre $135 a $140 por las tipo B. Para las tintas, pidieron entre $230 a $240 por las tipo A y entre $160 a $165 por las tipo B.

«Además -sostuvieron- estos precios base sugeridos, deben ser reajustados según el IPC que mensualmente publica el INDEC desde el día de entrega de la uva hasta su efectivo pago». Esto se debe a que entre la entrega y el pago de la cosecha pasan unos seis meses lo que con la pérdida del valor de la moneda producto de la inflación, acaba reflejándose en una pérdida para el productor.

«Instamos a los gobiernos y organismos nacionales y provinciales a realizar todos los esfuerzos necesarios a fines que toda la industria pueda fijar una revisión de los costos de la misma y trabajar en una digna y equitativa distribución», pidieron también. «Asimismo, nos unimos al sector industrial en el reclamo al gobierno Nacional que se aplique un dólar diferencial acorde a nuestros reales costos», insistieron.

La pelota ahora quedó del lado de los bodegueros más importantes que en definitiva son los que fijan el precio.

«Yo creo que estos precios sugeridos son un primer número como para empezar a negociar», dijo a Conexión Agro por Radio Nihuil Williams Ropero, presidente en Centro Enológico Rivadavia y propietario de la bodega La Añorada.

«Estos números no se pueden convalidar hoy en la industria, comparándolos con los precios que se están manejando hoy en el mercado de traslado», retrucó.

Si esos valores fueran aprobados, estaríamos «hablando de un blanco escurrido de $180 el litro, cuando hoy un valor normal es exactamente la mitad, $85 o $90. Los blancos de blanca quedarían en $220 y un tinto en $260, cuando hoy en realidad el mercado está convalidando $140 y $150, y venimos de antes de la helada con $90 y $100 el litro de tinto».

«Con estos precios sugeridos seguiría sobrando vino», concluyó el empresario.

Lo cierto es que el Gobierno de Mendoza también buscará incidir y que se termine acordando un precio más adecuado a las exigencias del mercado y del bolsillo del consumidor.

«Esta vez no les será fácil hacerlo discrecionalmente», advirtieron productores sobre los bodegueros de mayor influencia. «No terminará habiendo una verdadera relación entre la escasez y el precio porque el mercado no lo permitirá»,

Así, un número más «real», que refleje parte del incremento de los costos pero también la capacidad de compra del consumidor, hoy podría dejar el valor de la uva al menos un 100% más arriba que el de 2022, lo que dejaría una ventana de entre $80 el kilo de la más barata y unos $200 el de la de mejor calidad.

Las certezas se tendrán, se espera, arrancado febrero. En el medio el Gobierno de Mendoza citará a entidades bodegueras y de viñateros para que pongan sobre la mesa sus posturas.

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Gentileza Diario Uno.

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www.infouco.com

 

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